Tras una temporada de cría más tardía de lo normal y con los
últimos pollos en volar en torno al 7 de Agosto, los primillas que crían en las
colonias de Trujillo dejan de estar presentes en ellas y poco a poco se van
haciendo menos frecuentes en sus zonas de alimentación lo que sugiere que tras
la cría se dispersan y hacen movimientos post-reproductores hacia zonas ricas
en alimentos.
Son
especialmente conocidos los dormideros de la Albuera (Badajoz) donde se alientan en los pastizales y rastrojos de su entorno. O los
la comarca de la Vera (Cáceres), donde se congregan hasta centenares de
primillas aprovechando la abundancia de ortópteros que ofrece la montaña por
encima del límite del arbolado durante los meses del verano y antes de realizar
la migración hacia sus zonas de invernada.
Este año, tras las lluvias y la bajada de temperaturas
producida entre el 13 y el 16 de Septiembre, llama la atención que se ha vuelto
a detectar la presencia en los silos de Trujillo, cuando hacía más de un mes que se
habían marchado y no se detectaba la presencia de ningún ejemplar. Resulta muy
interesante este comportamiento, pues se les observa mejor en las primeras
horas de la mañana y su actitud suele ser la de posarse sobre los nidales
artificiales instalados para ellos, asomarse a los agujeros y emitir su
característico reclamo junto al nido adoptando una postura arqueada y agachando la cabeza como hacen los machos en época de
cortejo, también es frecuente ver pequeñas disputas por el posadero cerca de los nidos, vuelos de exhibición en los que los machos hacen círculos en vuelo sobre la colonia, moviendo las alas rápidamente al tiempo que emiten su característico reclamo. Da la impresión de como si la bajada de temperaturas y el acortamiento
de las horas de luz hubiese alterado de alguna forma sus ritmos circadianos y
estuvieran un poco “confundidos”.
Atraído por lo curioso de este comportamiento, les he
dedicado algunas mañanas a su observación los días 14, 15, 16, 18 y 20 de septiembre. Lo primero
que me llamó la atención el primer día fue comprobar que del número máximo
detectado que fueron 7 ejemplares, 5 eran machos y en 2 no se pudo determinar
si eran hembras o jóvenes por la distancia de la observación, pronto comprobé
que algunos estaban anillados pero dada la altura del silo me resultaba muy difícil
leer los códigos de las anillas e incluso comprobar si estaban anillados o no,
ya que la altura del silo y al posarse sobre el muro de la terraza superior
imposibilitaba en gran medida esta tarea.
Finalmente conseguí observar a dos machos a menor altura cuando acudieron al cercano
silo pequeño, donde pude comprobar que ambos estaban anillados y que se trata de
machos de 2º año de calendario (es decir nacidos en la primavera de 2015) y que
a uno de ellos ya lo tenía fichado desde el pasado mes de Junio, ya que estuvo
presente en la colonia y aunque sin reproducirse mostraba mucho interés por
asomarse a los nidales, motivo por el cual dediqué muchas horas a la
observación de los machos no reproductores de 2º año de calendario en las
colonias de cría para tratar de entender su papel en las mismas en caso de
tenerlo (próximamente escribiré una entrada sobre esto).
De todas estas observaciones me llaman especialmente la
atención varias cosas:
- De un número máximo de 7 ejemplares observados, 5 son
machos.
- En al menos 4 machos he podido comprobar que se trata de
aves de 2º año de calendario, mostrando un plumaje que en estas fechas se diferencia con bastante
dificultad del plumaje del adulto definitivo.
- En los 2 únicos machos que he podido observar a corta
distancia, he comprobado que ambos estaban anillados y que a uno de ellos ya lo
tenía “fichado” y estuvo presente en la colonia entre finales de mayo y finales
de julio mostrando un comportamiento muy similar al que muestra ahora.
- La proporción de machos con anilla me parece más alta de lo
habitual, o quizás sea una coincidencia, pero ello puede tener cierta lógica. Ya que como parecen indicar las anillas se trata de machos nacidos en la
colonia y al aparecer existe una mayor tendencia filopátrica de los machos según estudios publicados. Por tanto, si se trata
de aves jóvenes nacidas en la colonia, no es raro que haya una elevada proporción de aves anilladas,
pues en los últimos 3 años se vienen anillando la práctica totalidad de pollos
que nacen en los silos de Trujillo.
La presencia de estas aves en Septiembre es una buena
ocasión para estudiar y familiarizarse con el plumaje de adulto joven o de 2º
verano. Un plumaje muy parecido al del adulto definitivo pero con algunos
rasgos que se comentan en las siguientes fotos, rasgos que en parte se
mantendrán la próxima primavera y que en ocasiones atribuimos a variaciones
individuales del plumaje.